lunes, 24 de diciembre de 2012

Feliz Navidad y Prospero año 2013


Cuando la Navidad salvó a la Tierra.

Debo contactar urgentemente con el Mando Supremo. El servicio de información del que disponemos, por primera vez, ha fallado. Nos habían dicho hasta la saciedad que esto nunca podía pasar. Según los científicos el margen de error era tan pequeño que debía ser despreciado. Mi cometido, una vez ejecutado, no tiene vuelta atrás. Una equivocación en el veredicto tendría consecuencias dramáticas.

No quisieron escuchar a aquellos que pidieron que cesaran los juicios y las condenas. Si no logro contactar con el mando Supremo lo que va a suceder hoy marcará el futuro del universo conocido. Todo está dispuesto, a la espera de la orden final.

Revisaré los informes en la pantalla. Aquí están todos, voy a releerlos de nuevo, no quiero que esta desgracia caiga sobre mi conciencia y energía. Aparentemente no hay dudas: individualismo, falta de solidaridad, violencia, discusiones, prisas, malas caras, apatía…¡Espera! alguien se me acerca, es uno de los especímenes que describen los informes. Me pongo en guardia, son agresivos.

Ya está a mi lado, me tiende algo, ¿será un arma? Lo miro, estiro eso que llaman mano y lo cojo. Me hace señas de que me lo lleve a la boca. Miro a mi alrededor, ¿Me habré equivocado de lugar? No, las coordenadas son exactas, es el tercero a partir de la estrella.

Todo está iluminado, suena música por todos los lugares, gente canta bellas canciones y caminan despacio por la calle, los ojos de los habitantes brillan y desmienten el contenido de los informes. Vuelvo a la realidad. Me introduzco en la boca lo que me ofreció mi visitante. Es dulce, miro al que me lo regaló y éste, con una sonrisa en la boca, me dice lleno de satisfacción que se trata de Mazapán de Tejeda, parece que se alegra de que me guste su regalo. Me abraza mientras me dice, Feliz Navidad.

No puedo destruir este planeta, no es como me lo describieron. A lo mejor es una rara enfermedad que se ha extendido y que los nativos llaman Navidad.

Por fin me responde el Mando Supremo, explico lo que veo a mi alrededor. Recibo la orden de abortar la misión, los humanos no se comportan como dicen los informes. Se respira paz y amor en todos los lugares. Vuelvo a mi nave, por el camino voy sonriendo y deseándoles Feliz Navidad a todas las personas que me encuentro.

Me convierto de nuevo en energía y parto hacia mi galaxia tatareando una canción que se me ha quedado grabada y que no olvidaré nunca: “Somos siete, sobre el mismo mar…”.

INICIATIVA BILENIO LES DESEA FELIZ NAVIDAD 
PROSPERO AÑO  2013.

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